Rara la temporada de Osasuna. Un equipo que después de la dramática salida (no para todos) de Jagoba Arrasate en 2024, parece un equipo sin rumbo en esta temporada 25/26.
Para ponernos en contexto, la temporada pasada con Vicente Moreno, la pasó intercalando posiciones europeas con mitades de tabla. Un mercado de fichajes que resultó gratificante con las incorporaciones de Enzo Boyomo, después de la salida de David García, Abel Bretones, después de la salida de Johan Mojica, y la cesión de Bryan Zaragoza que empezó siendo el mejor jugador del equipo y el mejor socio del pichichi Budimir y después de su lesión, acabó siendo un jugador no muy influyente en los partidos. Vicente llevó a Pamplona un juego directo y explosivo que benefició a jugadores como el mismo Bryan, Rubén García o Moi Gómez. Un juego que también beneficiaba a la defensa, los 4 titulares (normalmente), estaban de dulce. El equipo parecía que acabaría en mitad de tabla pero el anuncio de que Vicente Moreno no seguiría en la entidad rojilla para la temporada siguiente hizo que el equipo hiciese un último «sprint» para que con 16 puntos de 21 en las últimas 7 jornadas, se le escapase el billete a Europa en Mendizorroza la última jornada. Seguramente ahora muchos se estén tirando de los pelos por la derrota en Vallecas por 3 goles a 1 que hizo que el «goalaverage» fuese para el Rayo en el empate a 52 puntos.
En esta nueva temporada, con Alessio Lici al mando, un técnico que estuvo a punto de ascender al Mirandés la temporada pasada, tenía que afrontar la marcha de Jesús Areso y Bryan Zaragoza que se fueron a rivales directos en la liga. Llegaron Valentin Rosier y Víctor Muñoz para reemplazarlos pero con la sensación de que la directiva no reforzaba ni hacía previsión a futuro con la plantilla que tenía Osasuna. El equipo que solo hace 3 temporadas se clasificó a los playoffs de la Conference League parece que empieza a envejecer y necesita un cambio. Sergio Herrera, Alejandro Catena, Lucas Torró, Rubén García o Moi Gómez empiezan a decaer en su rendimiento que no hace mucho estuvo al máximo. Normalmente, un mal rendimiento de Aimar Oroz, Enzo Boyomo o Ante Budimir hace que el equipo sea muy débil y no sepa sacar adelante los partidos.

El ex del Mirandés no está sabiendo transmitir un juego continuado ni eficiente para Osasuna. De momento, no ha encontrado un estilo de juego que beneficie a sus jugadores ni al equipo en sí. Una defensa de 5 (a veces 3-4-1-2) que no está sacando la mejor versión de sus jugadores más valiosos como Aimar Oroz, Ante Budimir o Jon Moncayola. El entrenador italiano está siendo muy previsivo en defensa, pero poco efectivo en ataque, una estadística realmente preocupante que se refleja en la poca inspiración ofensiva del equipo rojillo que se refleja en sus pocos goles. No es un equipo atrevido ante los grandes y eso se refleja en la idea pobre de Lisci que no hace avanzar al equipo en la clasificación. Al contrario, se está viendo más atrevido en partidos contra rivales directos y en la Copa del Rey. Cambiando su sistema, los resultados han sido dispares haciendo mejores los del «Torneo del K.O» donde seguramente por el nivel de los equipos, el equipo de Pamplona ya está en los diciseisavos.
Remitiéndonos a los datos, solo han sido capaces de marcar en 7 partidos, solo ha podido ganar en casa y muestra un rendimiento preocupante en las segundas partes. Ha recibido el 75% de goles en ellas y solo ha marcado 4 de los 12 totales, con un Budimir lejos de su mejor nivel. Unas segundas partes que si fuesen por ellas, dejarían a los rojillos en puestos de descenso. Asimismo, si fuera por las primeras partes, estaría en puestos europeos aunque muy lejos del rendimiento que muestran Espanyol, Betis, Athletic Club o Getafe. En resumen, el nivel está más cerca del del Girona o del Mallorca, también cerca «del pozo» donde cada vez asoma más Osasuna después de un inicio que hace tambalear a Alessio Lisci.
