El United vuelve a sonreír. En la vuelta de Michael Carrick, al banquillo de los ‘Red Devils’ superaron al Manchester City (2-0).
Hacía tiempo que Old Trafford no vibraba con esa sensación de seguridad, de saber a qué se juega. No fue solo una victoria en el derbi; fue una declaración de intenciones bajo el mando de Michael Carrick. El nuevo técnico no inventó la pólvora, pero hizo algo que parecía olvidado en el Teatro de los Sueños: devolver la sencillez y la lógica al sistema.
Un cambio de sistema que liberó al equipo
La gran diferencia con la etapa anterior saltó a la vista desde el pitido inicial. Mientras que antes el United parecía encorsetado en el sistema de tres centrales de Rubén Amorim, Carrick apostó por un sistema mucho más fluido y natural, volviendo al 4-2-3-1 clásico. El equipo se vio más ancho, con transiciones directas que no necesitaban de mil toques para generar peligro.
Esa fluidez hizo que los jugadores se sintieran cómodos. Bryan Mbeumo, autor del primer gol tras un contragolpe de manual, personificó esa libertad. Ya no había dudas en el pase ni miedos en la presión; el United jugó «fácil», ocupando los espacios con una inteligencia táctica que desquició al City de Guardiola, que se marchó del partido sin un solo disparo a puerta en los 90 minutos.
Mbeumo y Dorgu ponen la música; el sistema, la letra

El partido se rompió en la segunda mitad. En el minuto 65, una falta mal ejecutada por el City se convirtió en la contra perfecta. Mbeumo cabalgó, el equipo acompañó con sentido y la definición cruzada ante Donnarumma desató la locura. Poco después, Patrick Dorgu sentenciaba el choque tras una gran jugada de Matheus Cunha, aprovechando la pasividad de una defensa ‘citizen’ que se vio superada por la energía renovada de los locales.
Incluso el VAR le negó al United un tercer gol de Mason Mount que hubiera sido el broche de oro, pero la sensación de superioridad ya era total.
La era de la sensatez
Al final del encuentro, los aplausos de Sir Alex Ferguson en el palco eran el reflejo del sentir de la grada. El United ha pasado de la confusión a la claridad en apenas unos días. Carrick ha demostrado que este vestuario tiene calidad de sobra si se le permite jugar sin cadenas.
El Manchester es rojo, pero sobre todo, el Manchester vuelve a jugar al fútbol. Si este es el nivel de «facilidad» con el que el United de Carrick va a afrontar la temporada, el resto de la Premier League debería empezar a preocuparse.
