El croata, decisivo en defensa y en la gestión del juego, lideró a los rossoneri en una victoria clave ante el Inter para seguir firmes en la pelea por la Serie A.
En un San Siro en ebullición, el veterano Luka Modric volvió a mostrar por qué sigue siendo un pilar para el Milan. Con serenidad táctica y un pase siempre medido, el croata mantuvo el pulso del partido y evitó que el Inter volcara el marcador tras un córner en el añadido.
El encuentro fue intenso desde el inicio: el Inter tuvo más posesión y profundidad gracias a su defensa sólida y su velocidad por las bandas, pero el Milan resistió. Maignan brilló bajo palos, primero en un cabezazo de Thuram y luego deteniendo un penalti decisivo de Calhanoglu tras una falta revisada por VAR.
Cuando el Milan abrió el marcador, fue por medio de Pulisic, que aprovechó un rechace para poner la ventaja en el minuto 54. A partir de ahí, los rossoneri se replegaron con inteligencia y jugaron al filo de la contra para proteger su ventaja.
En los minutos finales, el Inter apuró sus opciones, pero Modric apareció con una acción providencial: cabeceó de forma magistral un córner rival para desactivar el peligro. El pitido final desató la alegría en la grada milanista, que vio cómo su equipo supera ahora al Inter en la tabla de la Serie A.
Con esta actuación, Modric reafirma su vigencia: a sus 40 años, sigue siendo el corazón del Milan y un factor clave en la pelea por el título.
