Club Atlético Osasuna vuelve a coger una dinámica que, hace ya meses, había perdido.
La victoria del pasado viernes ante el Celta reafirma la buena dinámica del conjunto rojillo y deja de lado el miedo y el “run run” que había en la capital navarra sobre un posible descenso.

El conjunto de Alessio Lisci no pasaba por un buen momento, de hecho, hasta el partido disputado ante el Rayo Vallecano, el 24 de enero (Jornada 24), Osasuna era el peor visitante de la categoría, con tan solo 2 de 30 puntos posibles, y aún no conocía la victoria a domicilio.
En Pamplona se pedía la destitución del entrenador rojillo, no convencía su sistema con 5 defensas, cambios tardíos, partidos perdidos remontando al equipo en El Sadar, y muchas pero que muchas dudas que aumentaban cada semana. El partido de Mallorca fue clave, por lo menos para la parte anímica del fútbol, empatando un partido en el que ibas 2-0 abajo, eso si, con más corazón que talento.

El míster italiano ha escuchado las críticas y ha aprendido a la perfección lo que es Osasuna. Mas garra que juego, centros laterales para buscar la efectividad aérea de Budimir, y contraataques rápidos para darle mas protagonismo a la gran velocidad de Victor Muñoz (y ahora de Raúl Moro). El equipo ha mejorado y los resultados han mejorado de la mano del juego.
Con el cambio de aires tras la entrada de este 2026, la visión del equipo es totalmente diferente, grandes refuerzos en el mercado de invierno y la afición vuelve a creer en Osasuna y empiezan a escalar puestos en la clasificación, es más, en Pamplona se empieza a soñar con competiciones europeas. Un equipo que estuvo en descenso durante 70 minutos hace tan solo 10 jornadas, y que ha sabido darle la vuelta a la situación y cambiar el rumbo de la temporada. Ahora la pregunta es, con la plantilla que hay sumado a la dinámica positiva, ¿Cuál es el techo de el conjunto navarro?
