Durante sus primeras temporadas en el Real Madrid, Rodrygo Goes fue un sinónimo de desequilibrio y goles decisivos. Era ese jugador que te hacía sentir que no había nada perdido y que aún te quedaba una última bala. Capaz de cambiar eliminatorias con un par de chispazos, como en aquella eliminatoria épica de semifinales de Champions League contra el Manchester City en 2022. Siempre entraba al campo con la capacidad de aportar ese grano de electricidad que necesitaba el equipo, ya fuera de titular o saliendo desde el banquillo. Pero, en este último año y medio, algo ha cambiado. Rodrygo ya no es el mismo. Por eso, muchos madridistas se preguntan: ¿qué te ha pasado, Rodrygo?

Lo que antes era explosividad ahora parece duda. Donde aparecía un jugador valiente, encarador y vertical, ha surgido una versión más plana, menos punzante y sin la determinación que solía caracterizarlo. No se trata solo de goles —aunque el descenso en cifras es evidente—, sino de sensaciones: el ex del Santos parece estar atrapado entre lo que fue y lo que debería ser.
El brasileño vive un momento extraño, como si no terminara de encontrar su rol en un equipo que ha evolucionado, que ha incorporado nuevas piezas como Kylian Mbappé o Franco Mastantuono, que exigen un nivel altísimo de consistencia. Su participación ha perdido peso; su protagonismo, también. Y esa pérdida es tan visible en el campo como en la percepción de la afición.
Parte del problema puede encontrarse en el contexto táctico del Real Madrid. Rodrygo nunca ha sido un extremo de banda pura, y cada vez pasa más tiempo lejos de las zonas donde realmente marca diferencias. Su tendencia a ir hacia dentro se diluye cuando no encuentra espacios, y su juego, dependiente de la confianza, se viene abajo cuando las cosas no fluyen.
Sin embargo, el contexto no lo justifica del todo. Otros compañeros han sabido adaptarse a situaciones y roles nuevos. Rodrygo, en cambio, parece haber perdido la alegría; y en el fútbol, especialmente en el suyo, la alegría lo es todo.
También está la presión, ese elemento silencioso que se acumula con los años. Rodrygo ya no es “la joven promesa” sino un futbolista que debe dar pasos hacia la élite absoluta. Cada temporada se espera más de él, y cada partido se convierte en un examen que antes aprobaba casi sin estudiar. Ahora, cada error se magnifica, cada partido discreto se vuelve un síntoma.
Y cuando un futbolista empieza a jugar contra sí mismo, pocas cosas salen bien.
Y, cuidado: por supuesto que hay vuelta atrás. Rodrygo ya ha demostrado que tiene talento para superar cualquier adversidad que se le pueda interponer en su carrera deportiva. Su calidad no ha desaparecido ni lo hará nunca. Tiene que buscar esa motivación que antes le caracterizaba a la hora de cambiar partidos. Esa motivación puede encontrarla en el Mundial del próximo verano, cuya presencia peligra en caso de que no mejore su nivel ni incremente su participación en los planes de Xabi Alonso.
Y es por todo esto que nos preguntamos: ¿qué te ha pasado, Rodrygo? Los madridistas, y en general, los que disfrutábamos de tu fútbol, esperamos que la respuesta no tarde en llegar. El Real Madrid, también. Y quizás, lo más importante, tú mismo.
