El Sevilla Atlético se queda en la orilla y acabará otra jornada más en descenso
El Sevilla Atlético cayó 1-2 ante el Nástic de Tarragona, en el primer encuentro correspondiente a la jornada 15, del Grupo 2 de Primera Federación. Los locales llegaban tras vencer y convencer ante el Marbella, y buscaban enlazar dos triunfos consecutivos por primera vez en la temporada, para así salir de la zona de descenso. En frente, los catalanes buscaban prolongar las buenas sensaciones ofrecidas en las últimas fechas, para poder dormir en los puestos de playoff de ascenso al fútbol profesional.
Esas ganas de volver a esos puestos ya habituales en las recientes temporadas, por parte de los visitantes, se reflejaron desde los primeros minutos, yendo con más intensidad a los choques que los locales, que trataban de conectar con Ibra a través del pelotazo. Tal fue el ímpetu, que en el minuto 10, Oscar Sanz caía lesionado, dando lugar al primer cambio. Pero eso no amedrantó a los granas, que siguieron con su plan de partido de atacar las bandas, y obtuvieron la recompensa: un centro de Juanda Fuentes conectó con la cabeza de Baselga , quién bombeó al segundo palo, donde esperaba Pau Martínez, quién batió con facilidad a Alberto Flores. El tanto dejo grogui a los locales, que se adueñaron del balón, pero no del partido: los visitantes seguían haciendo daño a la contra, y Flores tenía que intervenir para evitar los goles de un Juanda muy inspirado.
Transcurría el primer tiempo y solo Nico Guillen y Edu Altozano, con intentos lejanos, amenazaban a Dani Rebollo. Tal era el grado de desesperación, que este último vio la primera amarilla del encuentro, condicionando más aun a los hispalenses, que vieron como minutos mas tarde, Juanda ganó línea de fondo, y centró para la llegada de Marc Montalvo, que se anticipó a Iker Muñoz, y puso el 0-2. Con un par de amarillas para los terraconenses, y un Sevilla tímido, se llegó al descanso.

Más corazón que cabeza
Tras una primera parte grotesca, Luci decidió lavar la imagen del equipo introduciendo un triple cambio: Alex Costa, Alexis Ciria y Pablo Rivera, le dieron músculo en el medio y velocidad arriba a los locales. Primero fue Pablo Rivera, quién encontró a Ibra Sow al espacio, y su chut obligó a Rebollo a lucirse. Luego fue el turno de Alexis Ciria, quién lograba percutir por banda, pero sus centros no llegaban a buen puerto. Y finalmente, en el minuto 66, un centro lateral de Alberto Espineira dejó el balón muerto, para que Alex Costa recorte distancias.
A partir de ahí, el Sevilla se creció en el partido: a los mandos de Nico Guillén, quién fue tomando protagonismo conforme pasaban los minutos, rozaron el empate con un tiro suyo desde la frontal. Del otro lado, al Nástic ya le estaba empezando a pesar ese dicho de que «el 2-0 es el resultado mas engañoso del fútbol», y los instantes finales se jugaron en campo grana. A 5 minutos del final, un empujón a Alex Costa, no le pareció suficiente al colegiado para dictaminar pena máxima.
En el añadido se vino la locura: primero, Alexis incurrió por dentro para la llegada de Sow, quién se la dejó a Nico Guillén, pero su disparo salió mordido a las manos de Rebollo. Un minuto más tarde, un centro de Bakary Sow no conectó de milagro con su hermano para lograr el empate. Y ya con el tiempo cumplido, se revisó otro penalti a Alex Costa, pero el trencilla acabó señalando falta previa y, por consiguiente, el final del partido.
Tres puntos balsámicos para un Nástic que supo sufrir en la segunda parte, y que dejan tocado al Sevilla Atlético, pero que con el nivel mostrado en la segunda parte y la igualdad de la categoría, deberá servir de aprendizaje para el filial hispalense.
