Increíble victoria del conjunto maño en Ipurúa y la salvación esta mas cerca.
La inteligencia artificial ha sido toda una revolución para el mundo contemporáneo. Ya hay muchos cursos para saber utilizarla de manera sensata, y beneficiarse de ella para progresar tecnológicamente. Para corroborar su eficacia, le he preguntado a ChatGPT cual es la probabilidad de que el colista de Segunda División logre los tres puntos, con las siguientes condiciones: visita a un equipo invicto en casa, empieza perdiendo, juega 78 minutos en inferioridad numérica por la expulsión del central, dispone de un 33% de posesión, y dispare en 3 ocasiones por 23 del adversario. Sigan leyendo para saber la respuesta.
El Real Zaragoza llegaba a Eibar tras el triunfo en el derbi, y en los primeros instantes del encuentro, y esa dinámica se reflejó en el verde. Los maños salieron con más intensidad, ante un conjunto armero que buscaba la magia de Toni Villa por dentro, para tratar de trenzar jugadas de peligro. Pero los primeros 20 minutos solo fueron el calentamiento: Pablo Insúa caía lesionado y el Zaragoza tenía que ejecutar el primer cambio. Ale Gomes, central de 17 años, entraba al terreno de juego debido a la falta de efectivos en la posición. Tres minutos más tarde, en el rechace de un córner, Valery se tapó el rostro y tocó la pelota con la mano, provocando la primera pena máxima. Jon Bautista fue el encargado de ejecutarla, pero Andrada demostró galones por primera vez en el partido y paró el penalti. Pero en plena celebración de la atajada, el Eibar botó un córner que acabó en el fondo de las mallas. Para mas inri, solo dos minutos después, Saidu vio la segunda amarilla en una irrupción de Javi Martón por el flanco derecho, y el encuentro, con tan solo 25 minutos disputados, se ponía muy cuesta arriba para el Real Zaragoza.
Pero toda la locura ocurrida en los 6 últimos minutos, descolocó a los locales, y en una falta lateral, Cubero extendió el brazo de más, provocando el segundo penalti del encuentro. Mario Soberón puso las tablas en el minuto 30, cerrando así 10 minutos de puro desenfreno futbolístico, y convirtiendo el guión del partido, en una resistencia numantina por parte de los visitantes

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El segundo tiempo empezó con una triple sustitución de los locales: nerviosos por el empate, el equipo de Beñat San José estaba pasado de revoluciones, y el entrenador vasco, decidió sustituir a los afectados con amarilla. Con cada vez más convicción, el Eibar empezó a arrinconar al Zaragoza con centros laterales y Ale Gomes y Pomares se multiplicaban para despejar cualquier pelota. Esteban Andrada, si los defensas le fallaban, se mostró imperial, dando una masterclass de atajadas y perdidas de tiempo para calmar al equipo. La ocasión que colmó el vaso, fue un remate de Alkain, que se fue por encima del larguero a portería vacía, desesperando así a la grada armera, que cada vez estaba mas intranquila.
Porque entre los muertos, siempre estará la lengua del león para rugir una vez más: minuto 80, balón largo de Andrada que peina Bakis para la carrera de Francho. El capitán pone dos centros con la pierna mala, y el rechace del segundo le cae a Toni Moya, que dispara sin piedad. El chut toca en Bakis y el balón acaba en el fondo de las mallas, produciéndose así su primer gol desde el 22 de abril de 2023, y el momentáneo 1-2 en tan solo el tercer disparo del Zaragoza en el partido.
Tras obrar la gesta, el Eibar se volcó en busca del empate, pero las piernas frescas de Juan Sebastián y Tasende, la pillería de Agirregabiria, el corazón de Francho, y las intervenciones de Andrada, recordando a otro portero argentino que salvó muchas veces al Zaragoza en estas situaciones, forjaron una muralla que el Eibar no pudo derrocar.
Tras preguntarle a la IA la probabilidad de triunfo, su respuesta fue de un 2% a favor de los maños. Esto nos demuestra dos cosas: que el fútbol se basa en sentimiento y no en estadísticas, y que el Real Zaragoza de Rubén Sellés tiene rasmia y pitera para afrontar situaciones imposibles, y así remontar el rumbo de la temporada, incluso hasta límites insospechados.
