La jornada 23 de LaLiga se estrenó con la victoria de Osasuna al Celta de Vigo por 1-2, en un partido pasado por agua.
Pretensiones europeas
Con el ecuador de la liga ya superado, las intenciones de cada equipo comienzan a esclarecerse. Los de Claudio Giráldez asientan su proyecto en los dulces puestos europeos, mientras mantienen sus opciones en la competición anaranjada, tras el empate ante el Estrella Roja, que certifica su pase a las eliminatoria. Sin embargo, a pesar de permanecer vivos, y un mercado de fichajes movido, los últimos resultados no son muy positivos. Tras un final de año increíble, y un inicio de 2026 igual de bueno, los gallegos llegaban al encuentro con 3 partidos sin ganar.
Todo lo contrario para los navarros. La escuadra de Lisci está disfrutando de un ascenso meteórico: 2 victorias y un empate ante un Villarreal pletórico. Llegaban a Vigo con la intención de asaltar Balaídos, y seguir recortándole puntos a sus rivales, que marcan el corte de esos ansiados puestos continentales.

XI INICIAL CELTA DE VIGO: Radu, J. Rodríguez, Starfelt, M. Alonso, J. Rueda (Mingueza, 67´), Román, Moriba, Carreira (El-Abdellaoui, 83´), Fer López (I. Aspas, 83´), B. Iglesias (Jutglá, 75´), H. Álvarez (Swedberg, 87´).
XI INICIAL OSASUNA: S. Herrera, Rosier, Catena, Boyomo (Herrando, 31´), J. Galán, A. Oroz (Moi Gómez, 88´), I. Muñoz, R. García (A. Osambela, 70´), V. Muñoz, R. Moro (A. Bretones, 88´), Budimir (R. G. de Haro, 70´).
El diluvio universal
Pocas veces ha caído tan fuerte en Balaídos. La lluvia caía a dolor, acompañada de unas rachas de viento que inutilizaron más de un paraguas. Se justifica así la peor cifra de asistencia al estadio de lo que va de temporada (18.705 persona, 82% del total), además de las dificultades para crear juego.
El Celta comenzó bastante fuerte, intentando dificultar la salida de balón de los visitantes. Los de Lisci tendrían dificultades para salir desde atrás, y encontraron bastantes obstáculos para encontrar el desborde de Víctor Muñoz y Raúl Moro, reciente fichaje de la entidad navarra. Los primeros acercamientos caerían a favor de los locales, aunque sin gran efectividad. Sergio Herrera tuvo un par de intervenciones notables, impidiendo la coronación celeste. En el minuto 31 se lesionaría Boyomo, que salió de Balaídos con dificultades para apoyar el pie.

Con el paso de los minutos, y con el agua más que calada, el ritmo de juego se estabilizó, con un ligero dominio celeste, que no supo materializar. De hecho, sería el Osasuna quien se adelantaría. Los pamplonicas sacaron oro de las escasas ocasiones de la primera parte, aprovechando sus grandísimas virtudes. Raúl Moro, con un centro milimétrico, encontraría la cabeza de Ante Budimir en el 35´, que; como no podría ser de otra forma, guardó el balón en las redes celtiñas.

Los olívicos persiguieron la igualada antes del descanso, aunque sin éxito ninguno.
«Cantando bajo la lluvia»
La segunda mitad fue bastante más movida que la primera, haciéndose notar desde su comienzo. Un par de minutos después del sonar del silbato, el brazo de Catena impediría que un chute del «Panda» amenazara la portería de Herrera. En un primer momento, Munuera Montero lo vio claro, aunque minutos después sería llamado desde el VAR para revisar una posible falta previa de Fer López sobre Rubén García. El colegiado desestimó la llamada, y mantuvo firme su decisión.
El delantero de Santiago de Compostela lograría el empate en el 52´, lo que prometía más de media hora de auténtico fútbol. Dicho y hecho, el partido comenzó a ser un «correcalles». Víctor Muñoz expuso su gran velocidad, al igual que Javi Rueda. Fer López y Aimar Oroz sacaron a relucir sus pasos de baile, y los primeros cambios introdujeron frescura al rectángulo de juego, siendo determinantes para el devenir del encuentro.

Hubo alguna tentativa de romper la igualada por parte de los dos conjuntos. No sería hasta el 79´ cuando, en una de sus primeras intervenciones en el partido, Raúl García de Haro, con un remate acrobático, se colaría a las espaldas de la defensa gallega para el 1-2; tras un asombroso pase de Catena.
Tras esto, la dinámica se convirtió en una ofensiva continua del Celta y una resistencia total rojilla, que todavía cazaron algún contraataque peligroso. Iago Aspas tuvo la más clara para el empate después de un centro lateral de El-Abdellaoui- ambos introducidos después del tanto navarro-, pero un sobresaliente Herrera echo el cerrojo en la portería.

El equipo arbitral indicaría un descuento cuasi eterno, pero que no fue suficiente para que sucediera nada más destacable.
Europa, una olla a presión
El triunfo de los rojillos iguala todavía más la parte media-alta de la tabla: a 4 puntos del Celta, y permitiéndole a la Real Sociedad seguir escalando. El Celta desaprovecha otro «match-ball» para separarse de sus perseguidores, y puede acabar el fin de semana con los txuri-urdin pisándole los talones.
