El Ourense afrontó ayer a las 21:00 la segunda ronda del torneo que hace soñar a los equipos modestos, y precisamente a ese sueño se aferró el conjunto gallego, que tras vencer en la ronda pasada al Oviedo se enfrentaba en el día de hoy a un equipo que hace dos años se codeaba con los gigantes de Europa en la Champions League, el Girona, partido en el que el club catalán estaba obligado a ganar, y sobre el papel, era muy favorito, pero esto es la competición de los sueños, de los milagros, de los equipos humildes, y nada más empezar el partido, Yuste, ubicado en el segundo palo a la espera del lanzamiento de un córner, cabeceó el esférico que parecía que atajaba sobre la línea Gazzaniga, pero el central lo celebraba a pesar de la incertidumbre de la validez del tanto, finalmente, tras unos segundos de espera, Hernández Hernández señaló el gol, el Ourense se adelantaba en un partido de ensueño. El Girona intentaba reaccionar y poner rápidamente las tablas en el marcador, no querían sustos, y mucho menos conociendo lo acontecido en este mismo campo contra el Oviedo. El Ourense se acomodó en su parte del terreno de juego con la intención de salir al contraataque aguantando las largas posesiones, aunque sin mucho peligro, del Girona. En uno de esos ataques visitantes, Aspirilla filtraba un gran balón a la espalda de la zaga ourensana que controlaba Joel Roca, golpeó el esférico pero salió desviado. Sarasa sería el primer amonestado del partido por frenar un contragolpe del equipo de Llacer. El autor del 1-0 lo es también del 1-1, Roca se colaba en el área y fue derribado por Yuste, el colegiado señaló la pena máxima, el Girona tenía el empate. Lo lanzaba Aspirilla, pero Alberto adivinaba el lado y conseguía tapar el balón, que saldría rebotado directo a otro jugador rojiblanco que de nuevo volvería a parar el guardameta del Ourense, pero a la tercera fue la vencida, siendo el propio Aspirilla el autor del empate, 1-1 en el 25`.
A la media hora de encuentro se producía el primer cambio del choque, Abel Ruiz, renqueante, se iba al suelo y pedía al cambio, y entre lágrimas salía sustituido por Vanat. El colegiado enseñaría la segunda cartulina, esta vez para Vitor Reis. A los dos minutos, Amin cuerpeaba con Reis en el área y le robaba, no de forma muy clara, el balón al central, quedándose solo frente a Gazzaniga, el ariete mandaba el balón a la red, pero el trencilla señalaba la falta anterior y el gol quedaba anulado. El propio Amin daría un manotazo a Rincón y se llevaría la tercera amarilla del encuentro, la primera para el Ourense. A falta del tiempo añadido el Ourense se encontraba cada vez más cómodo y en O Couto se escuchaba el «sí se puede, sí se puede». Nos íbamos al descanso con buenas sensaciones y un empate que dejaba los 45 minutos siguientes con mucha tensión y mucho en juego.

El Ourense salía en busca de la ventaja tras el descanso, Camus intentaba colgar un balón que despejaría Reis, el club gallego comenzaba a tomar el control del encuentro, y para dominarlo más, Llacer y su equipo, decidieron hacer una triple sustitución, Camus, Adrián Pérez y David Muñoz salían y daban paso a Jelbat, Guerrero y Omar. En una disputa con un imperial Carmona llegaría la cuarta tarjeta, para Vanat. Se estaba salvando el Girona, pero no por mucho, en el 64 Omar metía el definitivo 2-1 tras una jugada con muchos bloqueos de la zaga gironí. Tras el gol, Michel decidía llamar a los habituales para que ingresaran en el campo, Tsygankov, Iván Martín y Gilbert, los sustituídos serían Solís, Sarasa y Rincón. Pol Arnau sustituiría a Papa en el Girona, mientras que en el Ourense Nacho Castillo sustituiría a Jerín. Ya en el 86`, Amin se retiraría del campo ovacionado por Kensley. Añadían 4 minutos, el Ourense estaba aguantando y defendiendo con cabeza aunque concediendo algunas faltas laterales peligrosas a las que incluso subía el meta argentino. En la última acción del partido todo O Couto tenía el corazón en un puño, no solo defendieron 11, sino todo el estadio y toda la ciudad, Tsygankov golpeó la falta y estrelló el balón en el travesaño. Se había acabado, el Ourense lo había vuelto a hacer, habían vuelto a eliminar a un primera división, otra noche mágica que les da el billete para enfrentarse a uno de los 4 grandes de España en la siguiente ronda.
