Sant Andreu y Celta se veían las caras en treintaidosavos de Copa en busca de una plaza en la siguiente ronda
El Narcís Sala aguardaba una noche mágica, un duelo ante un primera división como el Celta, con una gran entrada y un ambiente envidiable.
Ya en el primer minuto la tuvo el conjunto catalán con una vaselina de Sergi García en un mano a mano ante Iván Villar que se fue desviada por muy poco. Los quadribarrats, pese a ser conjunto de Segunda Federación, no se vieron acomplejados y jugaron un fútbol muy vistoso e intentando sacar el balón desde atrás, consiguiéndolo en muchas ocasiones gracias a la calidad de Albertito y Pau Darbra en la sala de máquinas. Tras la lesión de Aidoo, que fue reemplazado por Yoel Lago, el Celta se fue adaptando a las condiciones del terreno de juego artificial y fue creciendo poco a poco.
Antes de llegar a la media parte, Hugo Álvarez dejo sin aliento a la afición andreuenca con un disparo al larguero en una contra que casi acaba con el primer gol del encuentro.

Llegados a la segunda mitad, el cansancio hizo mella en los locales y el Celta empezó a amenazar con más asiduidad el área del Sant Andreu. Sin embargo, fue desde fuera del área desde donde llegó la más clara, con un disparo del ex quadribarrat Ferran Jutglà al palo izquierdo de García-Alejo.
Giráldez no quiso especular y dio entrada a Borja Iglesias y a Iago Aspas a falta de un cuarto de hora, queriendo así evitar la prórroga. Sin embargo, más allá de un cabezazo del de Moaña no lograron generar mucho más peligro y el partido se vio abocado a acabar en empate.
Lo celebraba el Narcís Sala, que veía como sus jugadores le regalaban 30 minutos extra de fútbol y emociones.
Visto que en 90 minutos habían aguantado a un primera, jugadores y afición confiaban en lograr la hazaña. El estadio era una caldera, con la grada del gol norte, ocupada por el grupo de aficionados Desperdicis, animando en todo momento sin cesar. Y llegó el éxtasis en el 103′, cuando Alexis García aprovechó un rechace dentro del área para con el exterior de su pie derecho mandar el balón a gol y avanzar al Sant Andreu. Sin embargo, poco duró la alegría para los locales al igualar Borja Iglesias un minuto más tarde. Aguantó el conjunto de Natxo González los envites de los celtistas y el destino se iba a decidir desde el punto de penalti.

La tanda de penaltis fue de infarto, con ambos conjuntos marcando sus seis primeros lanzamientos. El séptimo del Celta lo marcó Yoel lago, y con la presión de la muerte súbita, Sergi Serrano marró para el Sant Andreu lanzando su penalti al larguero.
Antes de desfilar hacia vestuarios, jugadores y staff del conjunto local demostraron la comunión con la grada con un cántico conjunto para concluir con un encuentro que envía al Celta al sorteo de dieciseisavos de Copa del Rey con más sufrimiento del esperado.
