Raúl García de Haro está dentro de la nueva generación de futbolistas que entienden que el rendimiento en el fútbol no depende solo del físico, sino también de la cabeza. Su celebración señalándose la sien con el dedo tiene un bonito significado: es un mensaje sobre la importancia de la salud mental, algo que hace años, se veía casi raro en un futbolista.
El delantero ha explicado en varias entrevistas que decidió acudir al psicólogo tras atravesar momentos complicados en su trayectoria. Las rachas sin gol, la falta de oportunidades, o la presión constante pueden pesar incluso en jugadores más jóvenes. Lejos de esconderlo, decidió contarlo con normalidad.

Como el propio Raúl dijo, todo esto es con el fin de contribuir a normalizar algo que sigue siendo tabú para muchos deportistas, donde parece que pedir ayuda es una muestra de debilidad.
Esa madurez mental, no solo sirve para su día a día, sino que se ve reflejada dentro de los terrenos de juego. Cada vez que sale al campo cumple con lo que el equipo necesita, trabaja sin descanso y mantiene siempre una actitud ejemplar. No hay malas caras ni gestos de reproche, hay compromiso, trabajo y humildad.

Esta temporada está brillando más que nunca. Empezó demostrando su olfato goleador en la Copa del Rey, donde, por el momento, es el máximo goleador de la competición con 7 dianas. En liga también cumple, son ya 5 los tantos que suma el delantero catalán, cuatro de ellos saliendo desde el banquillo. Sus goles, no son insignificantes, han dado 7 puntos al equipo, con goles muy decisivos como el que metió en la jornada 23 para dar la victoria (Celta 1-2 Osasuna) o el gol más reciente en esta campaña, en el descuento ante el Real Madrid para darle la victoria a los rojillos.
