El Real Valladolid es el decimonoveno clasificado de la Liga Hypermotion, está en puestos de descenso. Lleva cuatro derrotas seguidas con un resultado acumulado de 13-2. Está dejando muy malas sensaciones y su afición está muy harta porque cada vez ve más cerca la posibilidad de encadenar dos descensos consecutivos.
Para tener un panorama como este no puede haber un único culpable, pero el nombre propio que lo originó todo es Ronaldo Nazario, la leyenda del fútbol compró el 51% del club en 2018 por 30 millones prometiendo una inversión importante para soñar con Europa tras conseguir el ascenso ese mismo año (antes de la compra). El brasileño acabó firmando una gestión muy decepcionante, vendió caro a jugadores importantes: Salisu(12), Fresneda(9) o Calero(8) y el fichaje más caro fue Weissman por 4 millones, que no salió como se esperaba. Aun así el club se mantenía siendo un equipo ascensor, con 3 descensos y 2 ascensos en en 7 años.

La acumulación de malas decisiones tuvo su consecuencia la temporada pasada, cuando el equipo venia de ascender sin tener equipo para ello, con una racha final tan espectacular como inexplicable gracias a un Raúl Moro estelar, se plantó en Primera División con un equipo que debería luchar por el playoff en Segunda, y se notó. Colista, 16 puntos, más de dos goles encajados por partido y de vuelta a segunda sin ninguna opción de luchar por la permanencia.

Con esta temporada la afición se volcó para que Nazario vendiese el equipo, llegó a un punto en el que el exdelantero no visitaba Zorrilla para no soportar los insultos. La venta se consumó en mayo de 2025, el fondo norteamericano Ignite Sports se hizo con la propiedad del club y nombró a Víctor Orta de director deportivo. Desde entonces el club ha ingresado 11 millones por la venta de Raúl Moro al Ajax y no ha gastado un solo euro.
La plantilla, aunque debería valer para salvarse, está completamente abandonada, sobrevive a base de fichajes libres y cesiones. Esta incompetencia también se refleja en el banquillo con 4 entrenadores en menos de un año de la nueva propiedad, si este proyecto sigue así es cuestión de tiempo que salga del fútbol profesional y corra el riesgo de la desaparición como hemos visto en otros grandes de nuestro fútbol como Málaga, Deportivo de la Coruña o Racing de Santander que saben lo que es el barro del futbol español.

Al aficionado del Pucela solo le queda aferrarse al nuevo entrenador, Fran Escribá, con mucha experiencia el máximo nivel, a la dignidad de unos jugadores que están más que preparados para salir de esta situación y a una de las masas sociales más grandes de la categoría que va a acompañar hasta donde sea al equipo de sus vidas. Esperemos que esta historia tenga un final feliz y el Valladolid vuelva a donde se merece.
Confianza hasta el final. AUPA PUCELA.
