Era un día de gala en Budapest. Paris Saint-Germain y Arsenal se enfrentaban para entrar en la historia. Diferente para los 2 casos, claro: los parisinos podían ser el segundo equipo en la historia de la Champions que ganaba 2 orejonas seguidas. Por parte gunner, podían ganar por fin esa deseada Champions y conseguir un trofeo que nunca habían tenido en sus vitrinas.
Para más cambio mejor, 2 estilos totalmente distintos. El del experimentado Luis Enrique, y ya campeón 2 veces, que demuestra un brutal desenvolvimiento a la hora de atacar. De todas maneras distintas: ante bloques bajos y al contragolpe. En 2 partidos como en la actual final de Champions ante el Inter de Milán donde golearon por 5-0 y en esta temporada, un partido brutal contra el Bayern de Múnich que acabó 5-4. Independientemente del partido, el técnico asturiano hace mover como quiere a 3 de los mejores extremos del mundo, Khvicha Kvaratskhelia, Desiré Doué y el actual balón de oro, Ousmane Dembélé. Un equipo que reina como quiere en Francia y ahora también quiere ser un equipo grande en Europa.
Por parte del Arsenal, Mikel Arteta, más de 6 años como entrenador del Arsenal y, este año, le ha dado un vuelco de tuerca a su sistema. Con la necesidad total de ganar, los londinenses juegan tan defensivos como nunca lo han hecho. Para no ser menos, tienen un equipazo de arriba abajo; David Raya, Gabriel y Saliba conforman la mejor defensa de la Champions League esta temporada. Con un mediocampo brutal que destacan Declan Rice y Odegaard. Y como no podía ser menos, en la delantera cuentan con una batería de posibilidades para los 2 extremos, y, este año, con el delantero revelación de la temporada pasada, Victor Gyokeres, que raramente en esta final, fue suplente.
Y otra vez, la Champions se cebó con el Arsenal.
Los 2 estilos se vieron totalmente reflejados en la primera parte, donde el gol de Kai Havertz a los 5 minutos dinamitó el partido. Un rebote con la mano de Trossard fue la asistencia al alemán, reflejándose totalmente este nuevo estilo gunner. Estos, se vieron obligados a defender con todo el equipo en su campo, ante el PSG, que se veía sometido a tener el balón. Opción que a priori le beneficiaba a los de Luis Enrique, pero este primer tiempo le costó mucho a los actuales campeones. Ni Vitinha, Joao Neves o Fabián en el medio del campo encontraron a los jugadores de banda. Asimismo, la KDB tampoco estuvo bien. Hasta el final de la primera parte, no llegaron a tirar a puerta. Por su parte, el Arsenal, además de estar defendiendo con todo su equipo, hizo el intento de desquiciar al PSG con sus constantes pérdidas de tiempo. Por suerte, el colegiado Daniel Siebert entró en razón quitando un córner después de una arañada de tiempo de Declan Rice.

La segunda parte nos hizo cambiar de perspectiva el partido. El Arsenal se abrió más entre líneas buscando el segundo gol de manera calmada pero con esa intención. El PSG mejoró… hasta en el primer error del Arsenal defensivo. Tras conseguir una pared de la nada, Mosquera, después de estar haciendo un partidazo, derribó a Kvaratskhelia para darle un penalti, y de hecho, un gol que le hizo empatar la contienda.
A partir del tanto de Dembélé, el partido se volvió loco, lo pudo ganar cualquiera. El Arsenal llegó a dominar pequeñas partes de los restantes 25 minutos. Ayudó bastante la entrada de Gyokeres que, junto a Havertz, movió a Marquinhos y a Pacho como quiso.
Y ahí, el PSG mostró su doble vara de atacar, al contraataque. Tanto Kvaratskhelia, como Doué, o el recién entrado Bradley Barcola tuvieron en sus pies darle la orejona a su equipo. Los ataques de los 2 equipos eran tales que seguramente, muchos ya pensaban en llegar a la prórroga como salvación.

Pero como es normal en una final de Champions, el esfuerzo se vio reflejado en los jugadores. Sobre todo para los de Luis Enrique que tuvieron que afrontar la prórroga sin parte de su delantera titular y Vitinha.
Ya en la prórroga, los nervios y el miedo a fallar hicieron que fuese parecida a la primera parte. Un error a estas alturas iba a ser definitivo para alcanzar el trofeo. Eso fue más para el Arsenal, que aunque lanzó algún contragolpe, no dejó la retaguardia libre. El Paris Saint-Germain durmió el partido con el balón. Y, aunque las ocasiones fueron mínimas, todos los jugadores pusieron un esfuerzo final e hicieron que los aficionados de PSG y Arsenal sufrieran con un final de partido de infarto donde el Arsenal vio la victoria en sus manos en un remate de Declan Rice.
Pero, 10 años después, la final de la Champions League se iba a decidir desde los once metros.
Hakimi ganó los 2 sorteos (de campo y de lanzamiento) y eso acercó aún más a la orejona. Tiros milimetrados, concentración al 100% y el miedo a fallar intentando que se evada de la mente. Los fallos de Eberechi Eze y Gabriel en el penalti definitivo dejaron en anécdota al penalti de Nuno Mendes parado por David Raya.

Finalmente, PSG, se volvió a coronar campeón de Europa. Y si, el mejor fichaje del PSG fue Luis Enrique.
