El Algeciras de Adrián Colunga suma su segunda derrota consecutiva de la temporada. Esta vez, el verdugo fue el filial groguet, un Villarreal B que, sin necesitar generar demasiado peligro, mostró mucha más contundencia en las áreas y terminó quedándose con los tres puntos. Los albirrojos volvieron a demostrar que tienen un juego valiente y que no renuncian a ir a por los partidos, pero en esta categoría eso no siempre es suficiente: hace falta solidez defensiva y, sobre todo, mucha pegada. Dos aspectos que, de momento, están brillando por su ausencia en estas dos primeras jornadas.
Colunga introdujo varias novedades respecto al último encuentro, algunas de ellas probablemente extraídas de las lecciones de la derrota de la pasada jornada. José Carlos ocupó la titularidad en el lateral derecho, mientras que Raúl Rubio apareció como delantero centro, retrasando a Juanma García hasta la mediapunta. Una posición en la que el sevillano parece sentirse mucho más cómodo y donde puede explotar mejor sus virtudes.
El encuentro, sin embargo, no comenzó de la mejor manera para los visitantes. El Algeciras consiguió aproximarse en los primeros minutos, aunque los remates de Tomás y Juanma estuvieron lejos de generar verdadero peligro. A los 22 minutos llegó el primer golpe del filial amarillo. Una rápida transición del Villarreal B terminó con un imperial remate de Albert García, que batió a Iván Moreno con contundencia para poner por delante a los locales.
El gol volvió a poner sobre la mesa uno de los principales problemas del conjunto de Colunga. El Algeciras quiere tener el balón, intenta jugar y suele encontrar caminos para acercarse al área rival, aunque en ataque le está costando mucho más generar peligro tras las marchas de Rastrojo y Obeng. El problema aparece cuando toca defender. Contra el Cartagena ya se pudo comprobar y ante el Villarreal B volvió a repetirse el patrón: prácticamente todo disparo que encuentra los tres palos de la portería algecirista termina convirtiéndose en una amenaza real.
A pesar del golpe, los albirrojos no se vinieron abajo. Continuaron buscando el área del filial y tratando de generar ocasiones ante un Villarreal B bien plantado atrás. Kanereikin se convirtió entonces en uno de los grandes protagonistas del encuentro, realizando varias intervenciones de mérito que evitaron que el Algeciras encontrara antes el premio.
Y ese premio llegó justo antes del descanso. Un codazo sobre Juanma García dentro del área fue señalado como penalti por Martínez Montalbán. El propio Juanma asumió la responsabilidad y no falló desde los once metros para devolver las tablas al marcador.
Todavía hubo tiempo para más antes del descanso. Raúl Rubio dispuso de un mano a mano en la última acción de la primera mitad que pudo haber permitido al Algeciras marcharse por delante al vestuario, pero Kanereikin volvió a aparecer para impedirlo.
Toni Ramón, músculo y liderazgo en la medular
Uno de los nombres propios del encuentro fue Toni Ramón. El centrocampista volvió a demostrar que es un futbolista capaz de aportar músculo, equilibrio y presencia física en la medular algecirista. Su trabajo y compromiso defensivo cuando el partido lo requería, permitió al equipo competir en una zona del campo en la que el filial amarillo exigió mucho y terminó convirtiéndose, por rendimiento, en el mejor jugador del conjunto de Colunga.
Su presencia resulta especialmente importante para un equipo que pretende jugar con valentía y tener protagonismo con balón. Toni Ramón aporta ese punto de equilibrio que permite al Algeciras lanzarse hacia arriba sin quedar completamente expuesto.
En defensa, Fran Carmona volvió a dejar buenas sensaciones en muchos de sus duelos, pero también protagonizó una de las acciones que terminaron condicionando el encuentro. El central debe seguir puliendo determinados aspectos de su juego y, especialmente, aprender a gestionar mejor los partidos cuando ya está amonestado.
Y precisamente una acción aparentemente intrascendente terminó siendo decisiva.
El Algeciras no aprovecha la superioridad
El Villarreal B volvió a adelantarse en la segunda mitad con un lanzamiento de falta de Bonafé. La infracción que dio origen al gol fue cometida por Fran Carmona en una zona en la que, a priori, no existía un peligro real. Con una amarilla ya sobre sus espaldas, el central debe aprender a medir este tipo de acciones y saber jugar con la tarjeta para evitar situaciones que puedan comprometer al equipo.
El encuentro todavía ofrecería una nueva oportunidad para el Algeciras. Facundo Viveros vio la roja directa después de propinar un codazo a Fran Carmona. El propio futbolista albirrojo fue quien pidió a Colunga que solicitara la revisión de la acción, que finalmente terminó con la expulsión del jugador del Villarreal B.
El Algeciras afrontaba así los últimos minutos con superioridad numérica y con tiempo suficiente para intentar rescatar al menos un punto. Pero no supo aprovechar la ventaja.
Y la situación todavía se complicaría más cuando, apenas tres minutos después de la expulsión de Viveros, Fran Carmona también vio la tarjeta roja y dejó al Algeciras nuevamente en igualdad numérica.
Los de Colunga tuvieron que afrontar el tramo final sin capacidad para traducir su dominio y su insistencia en ocasiones realmente claras. El Villarreal B, más contundente y ordenado, supo proteger su ventaja hasta el pitido final.
Valentía sí, pero también hace falta contundencia
La derrota deja una conclusión clara. El Algeciras tiene una propuesta valiente, intenta jugar, quiere tener el balón y no parece dispuesto a especular con los partidos. Pero en Primera Federación eso, por sí solo, no garantiza puntos.
Para competir con regularidad hacen falta dos ingredientes que ahora mismo están faltando: solidez defensiva y pegada.

José Carlos trata de cortar una llegada por banda del Villarreal B. 📸 Foto: Al Sol de la Costa
El equipo albirrojo está llegando a las inmediaciones del área rival, pero le cuesta transformar esa presencia en ocasiones verdaderamente peligrosas. Y cuando el rival consigue encontrar portería, la fragilidad defensiva está penalizando demasiado.
Dos jornadas, dos derrotas y una sensación que todavía puede corregirse, pero que debe hacerlo cuanto antes. Porque la competición no espera y los errores en esta categoría se pagan muy caros.
El próximo examen llegará el viernes 11 de septiembre a las 21:15 cuando el Algeciras visite el Nou Estadi para medirse al Nàstic de Tarragona. La primera baja confirmada será la de Fran Carmona, que deberá cumplir sanción tras su expulsión en Villarreal. Mientras tanto, Paris Adot continúa con su proceso de recuperación, con el objetivo de estar disponible para el equipo albirrojo lo antes posible.
El Algeciras de Colunga tiene argumentos para competir, pero necesita convertir esa valentía en algo mucho más importante: puntos.
