Hay tardes en las que el fútbol se empeña en ser injusto, o como poco, cruel. El CD Tudelano recibió al Real Oviedo Vetusta en la ida de las semifinales del playoff a 1ª RFEF y, a pesar de poner el fútbol, las ocasiones y el corazón, se marchó de vacío. Un solitario gol de Óscar de la Hera en el minuto 80 castigó el único error grave de los locales, dejando un 0-1 que obliga a la épica en el Carlos Tartiere.
Una ciudad que merecía más
Desde horas antes del pitido inicial, Tudela olía a cita histórica. Más de 8.000 almas abarrotaron el municipal, creando una atmósfera de categorías superiores. El equipo de Héctor Urquía recogió ese guante y salió a morder. Los blanquillos fueron dueños y señores de la primera mitad, moviendo el balón con criterio y castigando las bandas.
Alayeto fue un auténtico dolor de muelas para la zaga asturiana. Reclamó un penalti tempranero que el colegiado Ruiz Gómez obvió y, más tarde, acarició el poste con una falta directa. La tuvo también Guillem Naranjo, especialmente en un envío de Nowend al borde del descanso que se cantó como gol en la grada, pero que se marchó cruzado por centímetros. El Vetusta, mientras tanto, se limitaba a achicar agua, sostenido por un Narváez muy seguro bajo palos.
La madera y la polémica
Tras el paso por vestuarios, el guion se mantuvo, aunque con el añadido de la lluvia que puso el campo rápido y pesado. El Tudelano llegó a celebrar el 1-0 tras un remate de Alayeto, pero el árbitro anuló el tanto por un fuera de juego milimétrico que dejó helado al estadio. No bajó los brazos el conjunto navarro y Dani Santigosa estrelló un balón en el palo en el minuto 60 que terminó de confirmar que la suerte no vestía de blanco esta noche.
El oficio del filial
Como suele pasar con los equipos de Roberto Aguirre, el Vetusta supo sufrir y esperar su momento. Y este llegó de la forma más dolorosa posible para el Tudelano. En el minuto 80, un error en la salida de balón de Monreal permitió a Castri robar y servir en bandeja el esférico para que Óscar de la Hera, que acababa de entrar al campo, definiera con una sutileza clínica.
El 0-1 fue un jarro de agua fría definitivo. El Tudelano lo intentó con más fe que orden en los últimos minutos, pero el filial carbayón tiró de oficio para cerrar un partido que se llevan con un botín excesivo para lo visto sobre el verde, pero que vale oro de cara a la vuelta.
Nota personal desde la redacción
No podemos cerrar esta crónica sin dedicar unas palabras a la gente de Tudela. A nivel personal, este redactor quiere agradecer de corazón el trato recibido: los aficionados nos hicieron sentir como en casa, demostrando una hospitalidad y una categoría humana que dignifican este deporte. Sois muy grandes.
Desde Futboleros, os deseamos la mejor de las suertes para el partido de vuelta en Oviedo. Si el Tudelano juega como hoy, la eliminatoria está todavía muy viva. ¡Mucho ánimo, blanquillos!
Foto: Real Oviedo
