Después de firmar una de sus mejores temporadas en la historia reciente del club, el Villarreal decidió no renovar a Marcelino García Toral por su deficiente rendimiento en torneos del K.O. y apostar por Íñigo Pérez, el cual había devuelto al Rayo Vallecano a Europa. Todavía es muy pronto para saber si esa decisión fue la correcta o era mejor seguir no tocar nada. Pero ahora mismo, el Villarreal pasa por un momento de transición con Íñigo, y a la vez complicado, ya que ‘el submarino amarillo’ solo ha conseguido 2 de los primeros 12 puntos en juego de la competición liguera, y aún no conoce la victoria. Unos números que no son los mejores cuando el objetivo es que la temporada siguiente el equipo esté jugando Champions League.
Pero si vamos directos al grano, el juego del Villarreal tampoco ha sido digno de conseguir la máxima puntuación ni acercarse a esta. Con Íñigo al mando, el navarro ha intentado trasladar al equipo un juego dominador donde los extremos y el medio del campo no son una zona de paso y trascienden con una gran importancia. Las triangulaciones que se forman para jugar por las bandas son algunos de los principios que ya vemos con Íñigo. Ya lo vimos en su etapa con el conjunto madrileño: jugadores como Álvaro Garcia, De Frutos o Isi Palazón pasaron a tener un papel bastante importante. Este último, también jugando en la posición de media punta la cual Íñigo se la ha dado a Ayoze Pérez. Al ser un equipo construido para jugar en el 4-4-2 de Marcelino y no haber un medio ofensivo natural, el canario todavía se está adaptando a ser un jugador más segundo delantero que punta natural.
Este dominio del cual hablamos del conjunto amarillo no está siendo el mejor, necesita muchos pases y movimientos en el medio del campo para acabar encontrando ocasiones de gol. Como ejemplo, en el último partido en la Cerámica, el Villarreal remató 17 veces teniendo más del 60% de la posesión, no obstante el Deportivo, solo necesitó 3 disparos a puerta para llevarse un partido donde la defensa submarina quedó bastante señalada.
Y el ataque puede ser uno de los tantos fuertes del Villarreal en cuanto a jugadores. Tanto Gerard Moreno como Ayoze Pérez, dos jugadores muy aprensivos a lesiones han jugado bastantes minutos en este inicio y se están consolidando como titulares para entrar en la rotación con Mikautadze, el cual ha bajado el rendimiento jornada tras jornada. Un ataque donde Oluwaseyi, que es otro estilo de delantero gracias a su altura, parece no estar teniendo los minutos esperados.

Si hablamos de la zaga, el año pasada mostró un notable rendimiento en la liga. Y en esta temporada, la en teoría titular es bastante parecida a la de la anterior. El único cambio ha sido la entrada de Carlos Romero, de los mejores laterales de la liga en 2 años que ha estado con el Espanyol. Una modificación para mejorar la defensa, pero que por ahora está siendo muy débil en momentos de incertidumbre y despite que retratan a una buena defensa. 8 goles en contra con solo 12 remates a puerta define bastante la poca solidez que hay en la Cerámica. También hemos visto a los de Íñigo Pérez defender en bloque bajo contra el Atlético de Madrid, una opción que no parece la más óptima, ya que no se mostró un bloque muy unido y fuerte donde el Atlético generó muchas ocasiones. Partidos de ida y vuelta como el día de El Sardinero tampoco beneficia a la defensa, aunque si al ataque, que se le vio con muchos espacios para hacer daño por las bandas.
¿Puede ser un error la portería? Es un tema que ya se habló la temporada pasada tras un inicio dubitativo de Luiz Junior que nos hizo ver jugar a los 2 porteros suplentes, Diego Conde y Arnau Tenas. Al final el brasileño se acabó asentando en los tres palos, aunque si analizamos los goles en contra del Villarreal de esta temporada, algunos han podido ser evitados por Júnior. Puede ser que el fichaje de esta temporada de Gulacsi haga mover hilos en la portería amarilla.
Puede ser que el inicio no llegue a ser tan desesperante y decepcionante, no obstante nos hace buscar errores por todas partes. El último es la pareja de Comesaña y Gueye, que dio tantos frutos la pasada temporada y se entendieron tan bien. Los dos, juegan a alturas bastante diferentes cuando el partido se mueve, aunque se complementan de una manera que al Villarreal le da un equilibrio magnífico. Seguramente, el nivel físico de los dos ha hecho que Íñigo busque respuestas en el banquillo con el canterano Maciá o el nuevo fichaje Saliba. El canadiense llegó a sustituir a Comesaña como titular en la última jornada y no lo hizo nada mal. Aportó energía, equilibrio y sobre todo agresividad, mucha más del que faltaba en la Cerámica. No obstante se le notó falto de virtudes para ser un mediocampista más habilidoso, y al tener a un jugador como Gueye al lado, sus errores se vieron fortalecidos.
Ante esto, mañana el Villarreal debutará en la Champions League, donde se pondrá a prueba totalmente y buscará hacer un mejor papel que el de la pasada temporada. Este partido nos servirá para analizar que mejora y que sigue fallando el conjunto de Íñigo Pérez respecto a este espeluznante inicio de temporada. Un proyecto que todavía tiene mucho fuelle y sobre todo energía, pero más derrotas antes del parón de selecciones pueden hacer dudar a la directiva comandada por Roig.
