El FC Barcelona se pasó todo el verano intentando fichar un ‘9’. Después de la marcha de Ferran Torres y Robert Lewandowski se le fueron casi la mitad de los goles del equipo. El escogido fue Julián Álvarez pero finalmente, tras la negativa rojiblanca, no recaló en las filas del conjunto azulgrana. Un intento contra una pared bien plantada que no quiso dar su mejor arma a un rival directo por el título de liga. La idea de la dirección deportiva era Julián o nada: fichar otro delantero de un alto nivel a esas alturas del mercado era bastante complicado y el escogido fue uno de low-cost. Gabriel Jesus fue el fichado y la incorporación, junto a Hamza Abdelkarim, antes en el filial, en la punta del ataque. Aunque nadie pensaba que el papel principal lo tendría un secundario. Raphinha empezó la temporada de ‘9’ y de momento nadie le ha quitado el puesto.

Y es completamente normal, su rendimiento ha sido totalmente inesperado. El brasileño, que fichó como extremo derecho, jugó en la izquierda con Flick alcanzando cifras impresionantes que le llevaron a pelear por el Balón de Oro y ahora está actuando como delantero centro. En la punta del ataque no está siendo un punta convencional: el ex del Leeds tiene una gran capacidad para tirar desmarques a los pases de Lamine, Pedri, Olmo, Fermín… Además de ser un trabajador nato en la presión tras pérdida: clave en el sistema de Hansi Flick. Y tiene madera para rematar y moverse con solvencia dentro del área. En los primeros 8 partidos ha marcado 14 goles. Estadísticas dignas de un jugador ‘top’ mundial si hablamos de que ha disparado 28 veces. Con un acierto del 53% es el máximo goleador de las 5 grandes ligas. Si vamos más allá, ha asistido en 3 goles, participando así en 17 de los 36 goles que ha marcado el FC Barcelona en este inicio de temporada. Y ha conseguido mejorar su relación con Lamine Yamal. Este y el 10 del Barça se entienden a la perfección en el campo y recuerdan una de las mayores duplas que hubo en la historia del club.
Con esto y el gran momento de su equipo, Raphinha está asentado como el jugador más determinante del Barça y, seguramente, uno de los mejores del mundo.
